Por Francisco Zúñiga Esquivel
En el castillo de la pura riqueza, donde se comen pastelillos cuando no hay pan, y los zapatos se guardan en una habitación más grande que cualquier casa de interés social, nadie le dijo a Mariana Rodríguez que la política es el arte de comer caca y seguir sonriendo. Y si es necesario pedir más.
No es un adagio que estemos inventando, y aunque desconozco quién lo dijo por primera vez, todos los que entran por gusto en la lucha por poder, están conscientes de ello.
Pero una cosa es comer y otra aventársela a los demás, porque nunca sabes si el otro tiene un plato más grande. Y sin duda, Pedro Ferríz tenía mucha más, suficiente para tirarle hasta embarrarla por completo.
Se duro y a la cabeza, con afirmaciones serías, y la desarmó totalmente. No hubo capacidad de réplica. Los pleitos entre gente famosa a través de los medios no es algo nuevo.
Hace siglos Francisco de Quevedo y Luis de Góngora se escribían sonetos ofensivos. Pero, claro, con gran ingenio. El primero tildaba de judío al segundo, por su nariz, pero usaba una frase como “érase un hombre a una nariz pegado”).
Ni de chiste le habría dicho Oaxaqueño a Murat. eso queda para que no tiene más argumentos sustentados en la creatividad y la razón. Todos sabemos que Mariana Rodríguez es la favorita de su esposo, el gobernador Samuel García Sepúlveda, para hacer la candidata de movimiento ciudadano al puesto que él ocupa. Algo así como crear una monarquía conyugal.
Eso obligaría a que ella nos brindara una muestra de su raciocinio en las expresiones que emite a través de las redes sociales, porque, en honor a la verdad ¿se imaginan a una gobernadora que entrara en confrontación con sus oponentes políticos y se defendiera diciéndoles pelón pelacas, güey, gordo panzón, huesos epítetos se utilizábamos cuando niños.
Decian los romanos que la esposa del César no solo debía ser honesta, sino que también debía parecerlo. Queremos candidatos y candidatas que no solo sean inteligentes, que también lo parezcan, o vamos a pensar que su capacidad intelectual apenas da para ser influencer.

