El Congreso de la Ciudad de México aprobó por unanimidad una reforma a la Ley de Educación capitalina para regular el porte y uso de teléfonos celulares en escuelas primarias y secundarias durante el horario escolar.
La reforma entrará en vigor un día después de su publicación en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México y contempla modificaciones al Artículo 64 y al Artículo 7 de la legislación educativa local.
Durante la discusión del dictamen, legisladores señalaron que la iniciativa no busca prohibir totalmente los teléfonos celulares ni aplicar sanciones automáticas a estudiantes. La diputada Claudia Montes de Oca explicó que únicamente restringir el uso de dispositivos no resuelve el problema de fondo y podría incluso contradecir el mandato constitucional de incorporar la tecnología y la innovación en los procesos educativos.

La integrante de la Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología, Innovación e Inteligencia Artificial detalló que la propuesta, presentada por la diputada Laura Álvarez Soto, reconoce que la tecnología forma parte de la vida cotidiana y de la educación, aunque advirtió que el uso excesivo y descontrolado de celulares y pantallas puede afectar el aprendizaje, la convivencia escolar y la salud mental de niñas, niños y adolescentes.
Asimismo, indicó que las reformas permitirán incorporar el principio de “aprendizaje digital responsable”, con el objetivo de fomentar hábitos saludables en el uso de herramientas tecnológicas y evitar que se conviertan en factores de distracción o afectación emocional.
Por su parte, la diputada Laura Álvarez Soto señaló que, de acuerdo con datos expuestos durante la discusión, el 75 por ciento de los maestros considera que los estudiantes se distraen constantemente con sus celulares en clase.
Además, afirmó que en México más de tres millones de adolescentes han sido víctimas de ciberacoso o explotación sexual en línea, por lo que la iniciativa busca establecer protocolos y acciones que limiten el uso y portación de celulares en escuelas de educación básica, además de promover un uso consciente y responsable de la tecnología.
Los legisladores coincidieron en que la reforma no pretende frenar la innovación tecnológica en las aulas, sino impulsar una educación digital responsable que permita a estudiantes aprovechar las herramientas tecnológicas de manera crítica y equilibrada.

