Monterrey, atrapada en su propio tráfico

Por: Francisco Zúñiga Esquivel

Me pasé una hora y 15 minutos manejando, para llevar a Emiliano a la secundaria, que está apenas a 4 km y medio de casa. O sea, que recorrimos esa distancia a más o menos 4 km por hora. Me sentí un caracol.

Esa es la realidad que vivimos en nuestra ciudad, donde circular por sus calles es prácticamente una lucha contra la frustración vial.

Aparte de las horas pico, incide el hecho de que algún choque provoca un tapón en algunas avenidas, pues Monterrey y su área metropolitana tienen puras arterias viales demasiado delgadas y por eso padecemos de esa arteroesclerosis vial.

Si le agregamos lo agresivo que manejamos en general los regiomontanos, tenemos choques por todos lados. Pero olvidaba un punto importante: las avenidas mágicas que tenemos, dónde sin aviso alguno desaparece el carril por donde vamos circulando, y de pronto nos vemos en un limbo vehicular.

No soy el único que se queja, pues ahí quienes lo viven a diario y pierden horas por la mañana y horas por la tarde inmersos en un tráfico vehicular que no camina.

¿Cuándo terminará esto? Seguramente el día que dejemos el auto en casa y nos vayamos en transporte público, pero este también es una falacia inventada por nuestras autoridades. Nadie sabe a dónde van las rutas y como todos los camiones son el mismo color, terminas por confundirte y si ibas al sur de la ciudad, resulta que el camión te llevó a San Nicolás..

Con un Metro que no nos lleva a ninguna parte, un sistema de transporte ideado sobre las rodillas, y la jactancia de nuestros gobernantes que creen que vivimos en un mundo perfecto gracias a ellos, todo esto no tendrá remedio nunca.

Francisco Zuñiga Esquivel

Nacido en Monterrey, Nuevo León, ha ejercido como periodista durante cuatro décadas tanto en medios impresos, electrónicos (Radio y Televisión) como digitales.
Catedrático en la Facultad de Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León, es autor de dos libros: Crónicas de la Nada (Andanzas por la Vida), y; Fray Benito Con Carácter de Eterno.

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