Estudiantes de la Secundaria Técnica 295 en Cochoapa El Grande, Guerrero, cuentan con una sentencia federal que obliga al Estado a garantizar docentes permanentes; sin embargo, la escuela sigue operando con graves carencias de personal, lo que mantiene a cientos de alumnos sin clases regulares.
En la Secundaria Técnica 295 “Sor Juana Inés de la Cruz”, ubicada en el municipio de Cochoapa El Grande, uno de los más pobres del país, la falta de maestros es un problema persistente que se ha prolongado durante al menos 18 años. A pesar de que recientemente los alumnos obtuvieron un amparo que ordena a las autoridades educativas garantizar el derecho a la educación con docentes suficientes, la situación en las aulas no ha cambiado.
Actualmente, los pasillos del plantel están llenos de estudiantes que esperan o deambulan sin recibir clases, particularmente en materias clave como matemáticas y español. Ante la ausencia de profesores, el director encargado, Arturo León Cayetano, ha optado en ocasiones por liberar anticipadamente a grupos completos. Según explica, nunca han contado con una plantilla docente completa.

Gran problema
La escuela, que atiende a 364 alumnos, debería contar con al menos 30 trabajadores entre docentes y personal de apoyo; sin embargo, solo dispone de 17, de los cuales apenas cuatro son originarios de la localidad. La mayoría de los profesores proviene de otras regiones del estado, pero la rotación es constante debido a factores como la inseguridad, las condiciones de marginación, el clima extremo y la baja remuneración.
De acuerdo con el director, los docentes reciben asignaciones de entre 12 y 15 horas laborales, lo que resulta insuficiente para cubrir sus gastos en una zona de difícil acceso y con altos costos de traslado. Además, señala que no se autorizan ampliaciones de horas pese a la necesidad existente, lo que contribuye a que algunos profesores abandonen el puesto en cuestión de días o semanas.
El contexto social agrava la problemática. Cochoapa El Grande es una comunidad mayoritariamente indígena, de origen mixteco, donde predominan las viviendas precarias y la falta de servicios básicos como agua potable. Las familias viven en condiciones de hacinamiento y subsisten principalmente de la agricultura de autoconsumo, el trabajo informal o la migración temporal.
Consecuencias
La carencia de maestros no solo afecta el desarrollo académico inmediato, sino que también incrementa el rezago educativo y limita las oportunidades de los jóvenes. Aunque muchos aspiran a continuar sus estudios superiores, solo una minoría logra concluir una carrera profesional, mientras que el resto enfrenta escenarios de deserción, empleo precario o migración.
Ante la falta de respuesta institucional, padres de familia iniciaron protestas en abril de 2025, bloqueando una vía de comunicación en Tlapa para exigir soluciones. Tras una reunión con autoridades educativas estatales, se comprometió el envío de docentes, pero estos no llegaron.
Posteriormente, con el acompañamiento de una organización de derechos humanos, los padres promovieron un amparo contra la Secretaría de Educación estatal por la vulneración del derecho a la educación de sus hijos. El proceso implicó múltiples traslados y gastos significativos para las familias, que en cada visita invertían alrededor de 600 pesos.
Aunque el fallo judicial les dio la razón, en la práctica los estudiantes continúan enfrentando la misma realidad: aulas sin maestros y un sistema educativo que no logra garantizar condiciones mínimas para su formación.

