El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, encabezó la ceremonia por el centenario de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, donde reiteró el respeto y la solidaridad del Gobierno federal con los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre de 2014.
Durante el acto solemne realizado en el Salón Iberoamericano de la Secretaría de Educación Pública, el titular de la SEP destacó el papel histórico de esta institución en la formación de maestros rurales comprometidos con la justicia social y el desarrollo de las comunidades más vulnerables del país.
El funcionario subrayó que la Normal de Ayotzinapa se ha consolidado como una institución emblemática del sistema educativo mexicano. A lo largo de un siglo, explicó, ha formado a miles de docentes que trabajan directamente con comunidades rurales y campesinas, impulsando la educación como una herramienta de transformación social.

“Educar a las hijas e hijos de los campesinos más pobres es el mayor acto de dignidad y vocación social”, expresó el secretario durante la ceremonia. Además, enfatizó que el legado de las normales rurales se mantiene vigente en la actualidad, especialmente en el marco del modelo educativo impulsado por el Gobierno federal.
Delgado Carrillo recordó que las escuelas normales rurales surgieron como un proyecto educativo comunitario inspirado en pedagogos como Rafael Ramírez Castañeda y José Santos Valdés. Ambos, señaló, concebían la escuela como una auténtica “Casa del Pueblo”, donde los docentes no solo enseñaban a leer y escribir, sino que también acompañaban a las comunidades para comprender su realidad y transformarla.
En este sentido, el secretario afirmó que esa tradición pedagógica sigue siendo un pilar de la Nueva Escuela Mexicana. Según explicó, dicho enfoque retoma una visión humanista, crítica y comunitaria que las normales rurales han practicado durante décadas.
Por otra parte, el funcionario recordó que la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa marcó un momento decisivo en la vida pública del país. El caso, sostuvo, generó un profundo llamado colectivo para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
“Fue un parteaguas que reforzó la exigencia social del ‘nunca más’ desde la función pública”, señaló el titular de la SEP durante su intervención.

