Piden madres reubicar escuelas cercanas a refinería Dos Bocas

Madres de familia de dos planteles educativos en Paraíso, Tabasco, alzaron la voz para exigir la reubicación inmediata de las escuelas, al denunciar graves riesgos ambientales, sanitarios y de protección civil derivados de su cercanía con la refinería de Dos Bocas.

La demanda involucra al jardín de niños Agustín Melgar y a la primaria Abías Domínguez Alejandro, ubicados en la colonia Lázaro Cárdenas del Río. De acuerdo con los testimonios, desde la puesta en marcha de la refinería se han vuelto habituales los olores a gas, el ruido intenso, la presencia de humo negro y la caída de partículas en el entorno escolar. Por lo tanto, estas condiciones se han asociado con dolores de cabeza, problemas respiratorios y náuseas en el alumnado.

Además, las familias señalaron que, ante episodios considerados de riesgo, las escuelas han tenido que ser evacuadas en varias ocasiones para proteger a los estudiantes. Esta situación, aseguran, interrumpe la vida escolar y refuerza la sensación de vivir bajo una amenaza permanente. “Desde la instalación y operación de la refinería, nuestra realidad ha cambiado radicalmente”, expresaron durante una rueda de prensa dirigida a autoridades estatales y federales.

Sin embargo, el problema no es reciente. Los padres recordaron que llevan siete años solicitando la reubicación de los planteles sin obtener una respuesta concreta. En noviembre de 2024, entregaron un oficio al secretario de Educación Pública, Mario Delgado, pero hasta ahora no han recibido contestación oficial. Esta falta de atención, subrayan, prolonga un escenario de riesgo conocido y documentado.

La inconformidad aumentó cuando, tras hacer pública su exigencia, el subsecretario de Educación Básica de Tabasco, Gonzalo Mario Martínez Gómez, acudió al plantel pero se negó a dialogar con las familias. Según relataron, el funcionario argumentó que solo hablaría con la asociación de madres y padres y con las autoridades escolares, lo que generó molestia entre los asistentes.

“Ésta es una bomba de tiempo. Si un día ocurre un desastre, no habrá tiempo de correr”, advirtieron los padres, quienes pidieron a la Secretaría de Educación Pública no esperar a que ocurra una tragedia para actuar. El mensaje fue claro, directo y reiterado: la reubicación es urgente y necesaria para garantizar un entorno seguro.

Por ejemplo, organizaciones de la sociedad civil como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) y Conexiones Climáticas se sumaron a la exigencia. Ambas calificaron de inaceptable que, frente a riesgos evidentes y violaciones a normas vigentes, las autoridades mantengan una omisión prolongada. “Es indignante que la salud y el futuro de niñas y niños se vean comprometidos cuando están apenas comenzando a construirlos”, señalaron.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio