Por: Rodrigo Luna Guevara
Monterrey, N.L. El aprendizaje lúdico suele asociarse de manera casi automática con la infancia; sin embargo, cada vez más experiencias educativas demuestran que jugar, crear y participar activamente también es fundamental en la formación de los adultos. Un ejemplo claro de esta visión se vive en la Secundaria No. 18 Profr. Manuel García Rdz, turno matutino, donde el Consejo Técnico Escolar se ha convertido en un espacio formativo dinámico, reflexivo y altamente significativo.
Bajo la dirección de Ana Patricia López Islas, las sesiones de Consejo Técnico Escolar se desarrollan de una manera poco convencional, pero profundamente pedagógica. Cada encuentro mantiene el rigor académico y el cumplimiento de los lineamientos de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), pero se vive a través de estrategias lúdicas que favorecen la participación, el interés y la colaboración del colectivo docente.
En esta ocasión, el Consejo Técnico tuvo como eje la evaluación formativa, un tema central en los procesos educativos actuales. Para abordarlo, la directora diseñó una experiencia temática inspirada en Harry Potter, cuidando cada detalle: desde la ambientación del espacio —preparada con anticipación— hasta el código de vestimenta que invitó a las y los docentes a sumarse activamente a la dinámica. El resultado fue un ambiente de trabajo creativo, motivador y propicio para la reflexión profunda.
Lejos de trivializar los contenidos, el enfoque lúdico permitió que los temas se analizaran con mayor apertura y participación. Las actividades se organizaron de manera equitativa, utilizando dinámicas como una ruleta para distribuir las intervenciones, lo que garantizó que todas las voces fueran escuchadas. La retroalimentación colectiva fortaleció el análisis y la construcción de los productos requeridos, sin que la jornada se percibiera pesada o rutinaria.
Este tipo de experiencias confirman que el aprendizaje lúdico en adultos favorece la motivación, reduce el estrés y fortalece el trabajo colaborativo, sin perder profundidad ni sentido pedagógico. Cuando el docente se siente involucrado emocional e intelectualmente, la reflexión profesional se vuelve más significativa y el aprendizaje, más duradero.
La experiencia de la Secundaria No. 18 demuestra que innovar en la formación docente es posible cuando se combina creatividad, planeación y liderazgo pedagógico. Convertir el Consejo Técnico Escolar en un espacio ameno, participativo y reflexivo no solo mejora el clima laboral, sino que impacta directamente en la calidad educativa que se ofrece al alumnado.


Felicidades abla Directora Profesora Ana Patricia López Islas y a todo su equipo de trabajo.