La Cruda Realidad Docente: Tiempo completo; favoritismo, viáticos fantasmas y palancas imaginarias

Por: Rodrigo Luna Guevara

En el teatro administrativo de la Secretaría de Educación de Nuevo León parece haberse estrenado un nuevo programa: “Quién quiere ganar más sin estudiar”. El reparto es sencillo: quienes tienen licenciatura y maestría aparecen como extras silenciosos; quienes no tienen estudios formales protagonizan el reparto estelar… con compensaciones incluidas.

Pero tenemos un personaje principal, Diana García, Coordinadora de Escuelas de Tiempo Completo.

Porque aquí la meritocracia no se mide en preparación, sino en cercanía al poder interno. Mientras unos van todos los días a “cumplir horario”, otros cumplen el verdadero requisito: ser parte del club correcto. Y cuando el escándalo salarial se filtra, milagrosamente aparecen en entregas públicas para aparentar productividad. No trabajan más, pero sí posan mejor.

Las entregas pesadas —mochilas, tenis, uniformes para decenas de escuelas— se asignan siempre a los mismos. Sin viáticos, sin gasolina, sin comida. Eso sí: con discursos motivacionales sobre “sacar el trabajo adelante”. Porque nada inspira más que sudar por la institución mientras otros usan vehículos oficiales para ir por café.

El episodio de las facturas ficticias merece mención especial. Según testimonios, se obliga a firmar comprobantes de gastos inexistentes y luego ese dinero reaparece convertido en posadas. No es corrupción, claro… es reciclaje presupuestal festivo. Economía circular versión burocracia.

Pero el problema no termina en el dinero. Continúa en el maltrato humano. Trabajadores mayores obligados a cargar peso extremo, humillados públicamente, empujados al límite físico. Uno estuvo a punto de sufrir un infarto. Otra terminó en urgencias con dolor en el pecho. La respuesta institucional fue digna de manual de cinismo: burlas, minimización y desprecio.



Y como toda administración autoritaria moderna, no podía faltar el “sistema de vigilancia informal”: un guardia convertido en informante interno. Porque nada fortalece el ambiente laboral como sembrar miedo, chisme y control.

El remate llega con la joya del discurso político: “soy prima del gobernador”, “nadie me puede tocar”. Verdadero o no, el efecto es devastador: trabajadores paralizados, denuncias apagadas, abusos normalizados. La impunidad no necesita pruebas cuando se construye con narrativa.

Lo más perverso no es una jefa autoritaria. Eso existe en muchos lados. Lo verdaderamente grave es un sistema que lo permite, lo tolera y lo administra. Un aparato público donde pedir un cambio laboral se castiga, donde la salida es renunciar o aguantar, donde el mensaje es claro: aquí manda el poder interno, no la ley.

Por algo no aparece el departamento de tiempo completo en la encuesta de clima laboral.

Y mientras el discurso oficial habla de educación con valores, inclusión y derechos humanos, en los pasillos administrativos se practica la pedagogía del miedo, la humillación y el favoritismo.

Porque al final, esto no es solo un problema laboral. Es un síntoma político: cuando el poder pequeño se vuelve tiranía cotidiana y nadie arriba quiere ver.

Saludos.

Hombre con sombrero negro, chaleco bordado con el nombre "Rodrigo Luna Guevara" y la inscripción "LCR Noticias Realidad", posando con una expresión seria y la mano apoyada en el rostro.

Rodrigo Luna Guevara

Soy un profesional con experiencia en medios digitales, desarrollo web, y gestión de proyectos sociales y educativos. Dirijo LCR Noticias. Me especializo en soluciones innovadoras, automatización y capacitación. Soy docente de Secundaria, con Maestría en Educación y Doctorado en Desarrollo Educativo.

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