La comunidad del jardín de niños Francisco Zarco, ubicado en el ejido La Luz de Gómez Palacio, vive momentos de tensión luego de que se viralizó el caso de Diana “N”, una maestra que fue separada de su grupo presuntamente por tener tatuajes y por su forma de vestir. La decisión generó un debate nacional sobre discriminación, imagen docente y derechos de las infancias.
El caso comenzó a circular en redes sociales cuando la docente aseguró que su retiro no estaba relacionado con su desempeño académico. Según su versión, algunas madres de familia habían presentado quejas por su apariencia física justo cuando ella regresaba a clases tras una incapacidad médica derivada de un embarazo de alto riesgo. Además, afirmó que desde el inicio del ciclo escolar ha sido víctima de malos tratos, lo que la ha dejado —dijo— lastimada, exhibida y acosada, pese a su compromiso con brindar una educación de calidad.

Sin embargo, la polémica escaló rápidamente cuando un grupo de madres tomó las instalaciones para exigir su regreso. En el mismo punto, otras madres se manifestaron en contra, lo que provocó enfrentamientos verbales que después se tornaron físicos. En un video difundido ampliamente en redes se observa cómo la discusión sube de tono hasta derivar en golpes entre las asistentes. Esto provocó reacciones inmediatas y un intenso debate sobre los límites del respeto y la convivencia en espacios educativos.
Tras la viralización de la riña, el Subsecretario de Educación en La Laguna de Durango, Ulises Adame de León, lamentó los hechos y confirmó que tenían conocimiento del caso. Explicó que la maestra ya había sido reubicada debido a que existían quejas previas que —aclaró— no estaban relacionadas con sus tatuajes ni con los incidentes recientes. El funcionario evitó detallar el contenido de las denuncias por encontrarse en revisión. No obstante, recalcó que el cambio de plantel busca proteger la integridad de la docente, pero también pidió mayor responsabilidad en el ejercicio docente, pues los derechos de las infancias deben estar siempre por encima de cualquier otra consideración

