Paros en la UNAM afectan a más de 40 mil estudiantes

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) enfrenta una de sus mayores crisis de normalidad académica en los últimos años. A tan solo 18 días de que concluya el semestre, más de 40 mil alumnos —alrededor del 11 por ciento de la matrícula total— continúan sin clases debido a los paros activos en distintas facultades.

Hasta este lunes, las facultades de Medicina, Odontología, Química, Arquitectura y Contaduría y Administración mantenían la suspensión de actividades. En todas ellas, los estudiantes han realizado votaciones internas para decidir si reanudar o no las clases, pero en la mayoría ha prevalecido la decisión de mantener el paro, a pesar de que las autoridades universitarias aseguran haber cumplido con varias de las demandas de seguridad planteadas por la comunidad.

Química decide continuar en paro

La Facultad de Química realizó una encuesta entre alumnos y docentes, cuyos resultados reflejaron una clara división. De los 5,941 participantes, 3,614 votaron por seguir en paro, mientras 2,327 se pronunciaron a favor de regresar a clases presenciales. Esto significa que seis de cada diez votantes prefieren mantener la suspensión.

Sin embargo, alrededor del 40 por ciento de la comunidad no participó en la consulta, la cual se realizó mediante un formulario de Google. De acuerdo con las cifras oficiales, en la facultad hay más de 9,800 estudiantes y profesores, lo que evidencia una notable abstención en la toma de decisiones.

La pregunta planteada en la encuesta buscaba conocer si los participantes estaban de acuerdo con reanudar clases presenciales e impartir talleres extracurriculares durante el periodo intersemestral. Aunque la mayoría de los docentes se manifestó a favor del retorno —con 596 votos por el sí—, un grupo considerable de alumnos insistió en mantener el trabajo en línea.

La comunidad estudiantil argumenta que ya ha pasado más de un mes con actividades virtuales y que desean concluir el semestre bajo esa modalidad. Además, pese a que la UNAM ha instalado más botones de emergencia, mejorado la iluminación y diseñado protocolos de actuación ante emergencias, los inconformes consideran que aún no existen condiciones plenas de seguridad.

El conflicto en Química se intensificó desde el 4 de noviembre, cuando un grupo de estudiantes cerró el acceso a las instalaciones, impidiendo la reanudación de clases.

Medicina lleva seis semanas sin clases

Otro de los casos más críticos es el de la Facultad de Medicina, donde las clases se encuentran suspendidas desde hace seis semanas. Aunque las carreras de esta entidad académica siguen un plan anual, alrededor de 5 mil estudiantes —principalmente de primero y segundo años— se mantienen firmes en no retomar actividades.

El argumento principal es la falta de cumplimiento total de su pliego petitorio, el cual exige medidas concretas para fortalecer la seguridad dentro y fuera del plantel. Los alumnos han expresado su preocupación por incidentes recientes y reclaman una atención más profunda a las condiciones del entorno universitario.

Con el fin de destrabar el conflicto, este martes 11 de noviembre está prevista una mesa de diálogo entre autoridades universitarias y representantes estudiantiles. El objetivo es alcanzar acuerdos que permitan el regreso ordenado a las aulas antes de que termine el semestre.

Preocupación por cierre del semestre

La situación mantiene en alerta a docentes y administrativos, pues el semestre concluye el 28 de noviembre. Si los paros se prolongan, miles de estudiantes podrían perder la evaluación ordinaria o ver afectado su avance académico.

Además, los paros han generado un efecto en cadena: mientras algunas facultades logran acuerdos parciales para reanudar actividades, otras optan por mantener la suspensión hasta que se cumplan todas las exigencias en materia de seguridad y atención universitaria.

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