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¿De qué se enferman los Maestros?

REDACCIÓN: Desde la perspectiva de los profesores, el trabajo que realizan los expone de manera cotidiana a forzar la voz, estar de pie toda la jornada, trabajar en ambiente ruidoso y con temperatura inadecuada; en ocasiones también con muebles incómodos e iluminación deficiente en el aula.

Desde los años 80 diversas instituciones dedicaron sus estudios a averiguar qué enfermedades afectaban más a los docentes. Entre las ramas medicas que atienden más a los profesores se encuentran la Psiquiatría y la Otorrinolaringología ya que las aflicciones de faringe generan la enfermedad docente más común, asimismo las causadas por neurología y psiquiatría, temas de salud mental son las principales causas del ausentismo laboral.

Investigaciones comparadas como la que realizó la UNESCO en 2004 en 6 países de America Latina incluyendo México, ha demostrado que existe una relación entre el trabajo docente y diversos trastornos de salud tanto a nivel biológico (problemas cardiovasculares, respiratorios, lumbalgias, cervicalgias, úlceras de estómago, etc.), como psicológico (ansiedad, depresión, insatisfacción laboral, reducción de la productividad, ausentismo laboral, pasividad en la vida extra laboral. etc.).

Los problemas gastrointestinales ( gastritis, co lo n irritable y úlceras del
estómago y duodeno ) , en conjunto afectan a más de la mitad de los mentores. La salud mental de los docentes asociada a las afecciones propias del estrés y cuadros depresivos coincide con la persistencia de ansiedad, insomnio y dificultades para concentrarse. La depresión, la neurosis y el dolor de espalda frecuente, al igual que los trastornos ginecológicos aquejan exclusivamente a las mujeres docentes.

Las enfermedades otorrinolaringológicas son la tercera causa de las licencias laborales de los profesionales de la educación.

La voz constituye el instrumento de trabajo y de comunicación imprescindible del profesorado. El uso continuado y su abuso obligado suponen un riesgo laboral importante.

Así, la afonía se convierte en una dolencia frecuente entre un profesorado obligado a elevar continuamente la voz por encima del murmullo (o griterío de las aulas). La agresión a la laringe desemboca, muy a menudo, en lesiones como los nódulos o los pólipos, que pueden precisar de intervención quirúrgica y reeducación de la voz para llegar a la recuperación del paciente.

Los médicos señalan que para frenar el deterioro del aparato foniátrico es necesario recibir una adecuada formación sobre el uso y proyección de la voz, prescindir del tabaco y bebidas alcohólicas, beber agua con frecuencia y procurar establecer un grado de temperatura y humedad ambiental adecuados, no forzar la voz.

Fuente: UNESCO, Condiciones de trabajo y salud docente: estudios de casos en Argentina, Chile, Ecuador, México, Perú y Uruguay; 2005

unionguanajuato.mx

LCR Noticias

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