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La Resiliencia Docente


“Una infelicidad no es nunca maravillosa. Es un fango helado, un lodo negro, una escara de dolor que nos obliga a hacer una elección: someternos o superarlo.
La resiliencia define el resorte de aquellos que, luego de recibir el golpe, pudieron superarlo.” Boris Cyrulnik

Por: Olga M. Treviño

Para definir el cómo crear una cultura hacia la resiliencia en el ámbito magisterial, se requiere SER UN DOCENTE DISPUESTO A RECONSTRUIRSE.

La docencia no es una tarea fácil, la persona que se desarrolla como docente, tiene valores y características internas sustantivas que, hacia el exterior, se reflejan en la empatía, solidaridad y una gran vocación de servicio a los semejantes. No cualquiera puede ser docente, es por ello por lo que, si ya se está en este camino, es positivo proveerle de herramientas que le permitan tener una estructura sólida hacia el interior de su ser, que le permita prevenir si así lo requiere o bien afrontar las diversas situaciones por las que pasa, tanto en su vida personal como en lo profesional. Existen diversas definiciones de resiliencia entre las que encontramos la siguiente.


La resiliencia es, según la Asociación Americana de Psicología, “el proceso de adaptarse bien a la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o incluso ante fuentes significativas de estrés”
Diversas universidades como la de Johannes Gutenberg (Alemania) lidera un proyecto llamado “Resiliencia Mainz”. Uno de sus miembros, el psiquiatra y profesor Robert Nitsch, sostiene que en el desarrollo de la resiliencia aparecen factores ambientales como las estructuras sociales, las relaciones laborales y sociales y factores genéticos a nivel neurobiológico: diferentes neurotransmisores y hormonas. Los factores genéticos y ambientales interactúan a nivel epigenético dando lugar a diferentes funciones cerebrales: resolución de problemas, inteligencia emocional, entre otros. Este conjunto de factores son los responsables de que diferentes personas, frente a situaciones complejas, tengan mayor o menor susceptibilidad a padecer niveles elevados de estrés. Actúan, por tanto, como factores protectores contra eventos adversos.


Es indudable, que en Mexico el tema tanto del estrés en docentes, como el de resiliencia es joven en investigaciones con rigor científico, ya que se ha prestado más atención al control y regulación de emociones, pero poco a la experimentación de campo, para conocer cuáles son los disparadores y efectos químicos en el docente ante eventos imprevistos.

Entonces, ¿cómo hacer docentes resilientes, que tengan una mejor calidad de vida emocional y profesional? Tenemos que aprender a aprender a ser resilientes, comenzar a trabajar nuestro interior día a día, hasta que esto se haga un estilo de vida.


Primero el docente tendría que reeducarse para poder impactar y enseñar a sus estudiantes a ser resilientes. La observación a sus comportamientos, sus pensamientos, sus sentimientos es la tarea diaria, es decir ser conscientes de estos al momento de interactuar consigo mismo y los demás.
La resiliencia intenta explicar cómo la adversidad no deriva de manera irrevocable en sujetos dañados, cuando éstos son individuos «resilientes», es decir, sujetos intelectual y emocionalmente competentes, con buenos estilos de enfrentamiento, motivación de logro autogestionado, sentimientos de compasión y autonomía.

Desde la perspectiva de la educabilidad, los estudios sobre resiliencia aportan valiosa información acerca de las interacciones «sujeto-medio» o «naturaleza-crianza» que, sin duda, condicionan las posibilidades de insertarse con éxito en el sistema escolar. Pero, además, el concepto de resiliencia sugiere que la educabilidad no es un dato dado ni acabado; es una variable esencialmente sociocultural que, por tanto, puede ser mejorada. Implica, ciertamente, identificar y promover los factores o mecanismos protectores que son observados en los sujetos «resilientes»; e implica una política social decidida a favor de más equidad social. Ser resiliente no se nace, se construye.

Aquí menciono algunos de los factores que inciden en la construcción de un docente resiliente.

  • Establecer una relación cordial consigo mismo.
  • Reconocer los aspectos positivos propios y de con quién nos relacionamos.
  • Ser empáticos.
  • Tratarte como te gustaría te traten, ser autónomo y No tratar como no te gusta que te trataran.
  • Saber que puedes lograr lo que desees, confiar en ti mismo y no castigarte por algún fallo.
  • Asumir que los que son diferentes que tú también tienen expectativas, dificultades que tu no conoces.

El perfil de un docente resiliente
El docente resiliente es consciente de transformar las adversidades en oportunidades. Tienen autonomía y controla su vida, en lugar de que la vida les controle a ellos. Ante sus semejantes son capaces de verbalizar cuáles son sus debilidades, son altamente empáticos y afrontan los problemas desde una posible solución y no recreándose en ellos, eligiendo sus propias decisiones y se vuelven grandes observadores de sus reacciones, para ellos no existe el fracaso, sino que la vida es un aprendizaje, por lo que saben recompensarse estando en paz.

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