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RESILIENCIA DE LOS NIÑ@S

Por: Dra. Olga M. Treviño

Ante la situación mundial de esta pandemia mundial de COVID 19 que estamos padeciendo, todos estamos hablando de la Resiliencia, aunque es un término poco conocido por la mayoría de las personas y en muchas ocasiones lo confunden con la Resistencia. 

La Resiliencia es la capacidad que tienen los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas y viene de la palabra latina “resilio”, «volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar» En física o química, designa a la capacidad de un metal para recuperar su forma inicial a pesar de las acciones y esfuerzos a las que se le someta para deformarlo. 

Los investigadores del siglo XXI definen la resiliencia como un proceso social, organizativo y cultural, que responde a tres modelos que la explican: 

1.- El Modelo compensatorio 

2.- El Modelo de protección y 

3.- El Modelo de desafío. 

Por tanto, la resiliencia es una actitud vital pragmática que representa el lado positivo de la salud mental ante las circunstancias difíciles Consiste también en “saber aprender de la derrota y transformarla en oportunidad de desarrollo personal”, Dra. Ph. Rafaela Santos, autora de ‘Levantarse y luchar’ (Editorial Conecta Barcelona- 2013), El desarrollo de la resiliencia y ser conscientes de la existencia de esta capacidad humana suponen una oportunidad para superar los retos traumáticos que se presentan en la vida y que pueden llegar a perturbarla. 

La resistencia, desde la psicología, es la capacidad de no permitir el análisis del inconsciente. Básicamente es una resistencia al cambio ante todo aquello que atente contra nuestro modo habitual de trabajar. Perciben los cambios como un atentado a sus costumbres y normalmente hace que se resistan. Creen que con ello pueden evitar ser responsables de futuros errores. 

La resiliencia es un comportamiento que vamos aprendiendo y entrenando durante nuestra vida y principalmente en la primera etapa de nuestra vida, hasta nuestra adolescencia. En nuestra sociedad y cultura actual, tenemos una tendencia a sobreproteger a nuestros niños/as facilitándole todo lo que quieren o “necesitan” (Si los niños se aburren, les ofrecemos un celular). 

Por otra parte, y también en referencia a nuestra sociedad actual, les proyectamos que es necesario que se preparen, creo yo, de forma excesiva para cuando se incorporen a la población productiva del país. Les inculcamos la idea de que para ser una persona respetable es necesario que estudien una o más carreras universitarias, tengan uno o dos maestrías y a ser posible hacer también un doctorado, creándole frustraciones cuando no alcanzan los objetivos de sus padres. Todo ello nos lleva a una excesiva presión hacia el niño/a y a la vez una tolerancia cero ante el “error”. 

También nos encontramos con una excesiva cultura competitiva dentro de nuestra responsabilidad como adultos, los dirigimos u alentamos a ser los mejores en todo lo que hacen y les pedimos a los menores cuando fallan que eviten la frustración ante los “fracasos” con el fin de que sostengan un estatus dentro de sus grupos (Deportivos, culturales, educativos…). Esto nos conlleva a problemas muy acuciados en esta sociedad, como sería el “bulling” escolar, donde al acosador se le encumbra y se le admira, constituyéndose en el líder del grupo. 

El niño/a resiliente, es aquel que no sigue a los grupos tóxicos, que reconoce sus errores y los plantea para modificarlos o se habitúa a ellos. Habitualmente ser menos fuerte, les hace ser más ingenioso, no entrar en discusiones que no te conllevan ningún logro, se agrupan con otros niños/as que compartan su forma de ser y sus aficiones, etc. 

Para mejorar la resiliencia de los niños/as 

Les indico 9 pasos en el adiestramiento hacia la resiliencia. 

1.- Establecer relaciones de amistad. Para el autocontrol del Riesgo psicosocial y del Estrés de los niños/as, es fundamental que tengan amigos/as, con los que compartir experiencias y emociones de cada uno del grupo. 

2.- Los padres deberán apoyar a sus hijos/as en las ayudas que deban dar a sus amigos/as, proporcionándoles vivencias y herramientas para ayudar a los demás. 

3.- Es necesario mantener rutinas diarias, para darles responsabilidades a los niños/as como por ejemplo: tender su cama, recoger los platos, ordenar sus cosas en su habitación, o en las escuelas ordenar su escritorio, apoyar a otros niños/as con dificultades, etc.

4.- Refuercen los logros que consigan antes las adversidades, animándolos y hablando sobre sus logros obtenidos dando refuerzo a lo que han conseguido. 

5. – Tómese un descanso. Los niños/as deben aprender a concentrarse en algo distinto a lo que les preocupa (exámenes, tareas, noticias, conversaciones que oyeron, etc.) Ese descanso le ocupará en pensar en otras cosas, quitarle importancia a esas preocupaciones y poder ver que esas cosas que le crean inquietudes pueden ser una oportunidad de mejora.

6.- Enséñele a cuidarse por sí mismo. Denle la oportunidad que se tomen su tiempo para ver cómo solucionar sus inquietudes tanto físicas como psíquicas. A menudo no les damos su tiempo o espacio para pensar en soluciones y se las damos nosotros de forma inmediata que en ocasiones no son las que ellos quisieran. 

7. – Aceptar que el cambio forma parte de nuestra vida. Explicar, a modo que ellos puedan entender, que durante el recorrido de sus vidas hay metas que se pueden reemplazar con otras nuevas que sean más alcanzables y positivas y denle ejemplos de personas que lo hicieron y prosperaron (no solo a nivel económico o social, si no a nivel emocional). 

8. – Avance hacia sus metas. En primer lugar, enséñele a fijarse metas alcanzables a corto plazo que tendrán continuidad hacia la meta final. Elogiar los logros conseguidos por los niños, aunque sean pasos muy pequeños. Hacer hincapié en lo que ha conseguido y no en lo que no logró. Esto le ayudará a desarrollar su Resiliencia. Esto también aplica en las tareas escolares, enséñele a dividir el todo en partes y reconózcale los pequeños logros que van consiguiendo, más que el final de la tarea. 

9. – Alimente la autoestima positiva. Recuerden como pudo solucionar sus dificultades y hágal@ sensible de sí mism@ para que comprendan como desarrollaron una fortaleza para manejar otros desafíos. – Enséñeles a confiar en ellos/as para que puedan resolver por si mismos los problemas que se les presenten y tomar decisiones adecuadas. – Denles consejos, pero no directrices “dejen que se equivoquen por ellos mismos”. 

Los adultos ya nos equivocamos muchas veces y hemos aprendido de ello, aunque nos haya costado varias veces (El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra). – Enséñele a tomarse las cosas con humor y que sepan a reírse de sí mismos. En resumen, se podría decir que la Resiliencia es la entereza más allá de la Resistencia.

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