“Tiket” multi-destino al tren del mame

Por: Eugenio Orozco Tapia

En estos días pasaron cosas que he regurgitado y esto es un intento por compartir lo estructurado. Greta Thunberg una activista medioambiental sueca, ha traído a la mesa de forma tangible el tema del “Calentamiento Global” que es, como todos los temas ecológicos: culpa, enojo y tristeza a la que recurrimos cada cierto tiempo como si se tratara de nuestros vicios o el sobre peso.

Esta chica de espectro autista está en el fondo de “la caja de Pandora” y se convierte en un punto de referencia e integración para una sociedad hiperconectada pero cada vez, más falta, no sé si de identidad, pero al menos de pertenencia.

Esta exigencia frenética y maniaca de respeto de la dignidad, de la autodeterminación convive en las personas con un ansia adicta de la pertenencia, misma que transborda de un “tren del mame” al siguiente, sin antecedente o marco teórico, mucho menos congruencia.

Lloran “Notre Dame”, pero en su vida han ido a un museo o a la iglesia, se alarman por el “calentamiento global” pero usan su coche indiscriminadamente.

Greta es trascendente no como bandera de la ecología o como persona con discapacidad, pero me ayudará a ejemplificar el hecho de que la discapacidad es sólo una condición o un rasgo y sobre todo un contexto.

Es una persona con Asperger, dentro del espectro autista de alta funcionalidad y sin embargo es un ejemplo de cómo se trasciende a condiciones de discapacidad. Ella no padece discapacidad, no padece Asperger, ella padece calentamiento global.

Su sufrimiento es real, y no disminuye ni se deslegitima por ser caucásica europea, por ser patrocinada, sueca o mujer. No sufre más o menos que un niño jornalero centroamericano (cultural y socialmente México es Centroamérica)

Un buen amigo que quiero y respeto, publicó un meme juzgando a Greta por lo del “robo de la infancia”, comparando su infancia con la de un niño latino de zona rural…

Lo que me pone a pensar es que haya personas que no son conscientes de la subjetividad de las perspectivas, haciendo afirmaciones categóricas y juicios desacreditando con comparaciones que “por decir lo menos”, son sesgadas.

Una de las primeras cosas que aprendí sobre retórica es que lo primero que hace alguien cuando carece de argumentos es personalizar o “subjetivizar” el debate, introducir sustantivos abstractos, argumentos morales, etc.

Es por eso que me desespera particularmente cuando alguien habla de “el pueblo” o “el tejido social”… Pueblo no existe, no opina y no sufre, el pueblo es un rumor.

eugenio.82@gmail.com

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